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El amor de Bill Patzert por los mapas

¡Soy Bill Patzert, oceanógrafo en el Centro de Propulsión a Chorro de la NASA, y soy fanático de los mapas! Me encantan. ¿Por qué? Todo empezó con mi padre, un capitán de buques de alta mar. Desde muy pequeño, se sentaba conmigo con sus mapas puestos en la mesa del comedor, escudriñando las costas, puertos y lugares exóticos. Sus viajes a Karachi, Murmansk, Ciudad del Cabo, Marsella, Hong Kong, Suez, Zamboanga y otros lugares soñados me llenaban de asombro y de ansias de ver y conocer el mundo. (Arriba: Carta naútica titulada “Vientos y Rutas”, incluida en Geografía del Mar (1885) por Matthew Fontaine Maury, publicado en Londres por Sampson, Low, Son, & Co.) 

Mi padre me hablaba acerca de la geografía, la historia y la ciencia de hacer y utilizar mapas. Él era un gran cuentista y describiría en fascinante detalle cómo había usado sus mapas para navegar a través de aguas peligrosas, durante tifones y por costas difíciles. Mi madre pensaba que él exageraba, pero yo me quedaba con los ojos abiertos de asombro. ¡Era emocionante! Sus mapas me ayudaron a imaginar lugares lejanos, abrieron muchas posibilidades para mi futuro y contribuyeron a organizar mi cerebro para ver cómo los detalles componen una ciudad, un país, los océanos polares y tropicales, los continentes y, finalmente, un planeta entero. Me convertí en fanático de por vida.

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Esta carta naútica, “Corriente del Golfo y Deriva”, fue incluida en Geografía del Mar (1885) por Matthew Fontaine Maury, publicado en Londres por Sampson, Low, Son, & Co. El Teniente Matthew Fontaine Maury, de la marina de los EE.UU. , es considerado el padre de la oceanografía y meteorología moderna. Como superintendente del Observatorio Naval de EE.UU. en Washington, DC, Maury recogió y estudió miles de registros de barcos y tablas para producir estos increíbles mapas. Su extensa investigación fue publicada en La Geografía Física del Mar (1855), el cual incluía estos mapas de los vientos y las corrientes oceánicas. Bill Patzert tiene una primera edición de este hermoso libro y atesora esta obra maestra. ” ¡Considero a Maury uno de mis héroes!”, dice.

Todos los grandes exploradores, muchos de ellos en expediciones de exploración científica, crearon mapas de los continentes y los océanos, así como de los cielos. Dado que mi formación es en meteorología y oceanografía, mis colegas y yo somos los últimos en una larga lista de usuarios de mapas y cartógrafos.

A principios de mi carrera profesional, los grandes océanos y la atmósfera mundial estaban mal muestreados. Durante la primera década de mi carrera, yo era un científico de alta mar. He visto gran parte del mundo y he tenido grandes aventuras. A principios de la década de 1980, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) estaba volando satélites que estudiaban la atmósfera y que revolucionaban la predicción meteorológica. A la misma vez, la NASA estaba planificando una serie de naves espaciales de observación oceánica. Motivado por estos cambios, en 1983 eché a un lado las aventuras de alta mar y aposté mi futuro y escasa fortuna con la NASA y su Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en Pasadena, Calif.

Esa apuesta ha sido exitosa. En la NASA JPL, mi investigación se enfoca en el uso de los datos de los satélites de la NASA para comprender mejor el clima de nuestro planeta . Los satélites oceánicos Topex/Poseidon*, Jason-1* y Jason-2* han estado en órbita por más de 20 años. Estos observatorios de la altura del océano han revolucionado la oceanografía y la investigación climática. En pocas palabras, tomé un gran riesgo y he tenido una carrera fantástica.

Durante las últimas dos décadas, los científicos de la NASA han estado cartografiando la altura de los océanos del mundo desde el espacio. Por primera vez, hemos documentado las idas y venidas de El Niño y La Niña. Hemos medido y trazado mapas de la prueba inequívoca del cambio climático a corto plazo, así como del calentamiento global: el aumento de 2.5 pulgadas en el nivel global del mar en los últimos 20 años. Estas observaciones y mapas han revolucionado la oceanografía y la comprensión de nuestro clima cambiante.

Todo esto ha sido un gran viaje de descubrimiento. Los científicos de la NASA han construido sobre los grandes descubrimientos del pasado, dando un salto increíble en la comprensión de la física oceanográfica y atmosférica de nuestro planeta hogar. La próxima generación va a mejorar estos descubrimientos y utilizar este conocimiento para planificar un futuro sensato y saludable para proteger la Tierra.

Por último, un brindis a los mapas y a los cartógrafos – del pasado, presente y futuro, mi papá, mis mentores y colegas. ¡Gracias por mostrarme la magia en los mapas!

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Arriba: Mapas de anomalías en la altura de la superficie del mar en el Océano Pacífico durante El Niño “Godzilla” (1997-1998), que fue seguido por dos años de intensa actividad de La Niña. Éstos fueron desarrollados con medidas de los satélites altimétricos de la NASA y CNES (agencia espacial francesa) TOPEX/Poseidon y Jason-1.

Estas imágenes ponen de relieve los procesos que ocurren en escalas de tiempo de más de un año, pero generalmente en menos de 10 años, como El Niño y La Niña. Estos procesos se conocen como la señal interanual oceánica. Para mostrar esa señal, los científicos refinaron los datos en estos mapas eliminando tendencias, variaciones estacionales y las señales de tiempo promedio de la circulación oceánica a gran escala.

La altura del nivel del mar corresponde, en parte, a su temperatura, y por eso es un indicador de la cantidad de calor almacenado en el océano por debajo. A medida que se calienta el océano, su nivel aumenta, al enfriarse, su nivel disminuye. Las zonas amarillas y rojas indican dónde las aguas son relativamente más cálidas y se han expandido sobre el nivel del mar normal, mientras que el verde (que domina en estas imágenes ) indica el nivel del mar cerca de lo normal, y las zonas azules y púrpuras muestran donde las aguas son relativamente más frías y el nivel del mar es más bajo de lo normal.

En el mapa superior, los niveles del mar sobre lo normal a lo largo del Pacífico ecuatorial indican condiciones de El Niño en noviembre de 1997, mientras que en el mapa inferior variaciones inferiores a lo normal indican condiciones de La Niña para febrero de 1999. La temperatura de la capa superior del océano puede tener una influencia significativa en los patrones meteorológicos y el clima. Haz clic aquí* para obtener una explicación más detallada de este tipo de imagen. 

Por Bill Patzert, climatólogo y oceanógrafo en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. Aprende más acerca de cómo Bill llegó a la NASA leyendo su entrada de blog de NASA ESW 2012 – Soñando en California*

*En inglés.

 

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